¿Te has dado cuenta de que después de mucho esfuerzo o trabajo de repente llegas a sentir que todo ha sido en vano? Ahí entra en juego la paciencia.

La paciencia es la facultad de saber esperar cuando algo se desea.

La paciencia es la facultad de saber esperar cuando algo se desea. Se logra ser más paciente al dirigir tus pensamientos hacia lo que deseas con ilusión, ya que la ilusión te da energía y crea esperanza. Te aseguro que es la mejor forma de ocuparte del proceso y alcanzar tus objetivos. Al perseguir tus deseos evitas pensar en los peros o saboteadores que interrumpen tus acciones y que al final te llevan a la preocupación o miedo de no lograr tus objetivos. Mejor ocúpate y deja de preocuparte. Todo esfuerzo tiene su recompensa y algo que ayuda muchísimo es sustituir voy a trabajar fuerte por voy a producir para disfrutar lo que deseo.

Para entender mejor todo esto te voy a contar la historia del bambú japonés, que de pequeña me contaba mi profesora de la primaria.

El bambú japonés solamente lo cultiva gente que cuenta con el don de la paciencia y la sabiduría, ¿Por qué? Porque su semilla tarda siete años en germinar y tiene que ser cuidada, regada y tratada con cariño durante esos siete años hasta que empieza el brote de sus primeras hojitas. Durante ese tiempo de cuidados y amor que le da el agricultor con paciencia, esfuerzo y templanza, el bambú solo genera las raíces, es decir su base, que después del primer brote rápida y repentinamente crece en 60 días hasta 30 metros de altura. Esta planta tiene otra peculiaridad y es que solo florece una vez cada 100 años aproximadamente y curiosamente lo hacen todas las plantas que están en contacto a la vez con unas florecitas blancas pequeñas. ¿Qué habría ocurrido si el agricultor no hubiese tenido paciencia?

No sé si también te has dado cuenta de que a veces, cuando estás haciendo algo, de repente empiezan a surgir resultados y logros de forma fácil y rápida. Sí, ¿verdad? ¡Cuantas veces no te dices tanto esfuerzo y en 1, 2, 3 ya salió como lo deseaba! Ahora sabes el por qué. Todo ese esfuerzo estaba generando raíces para darte la satisfacción de alcanzar tus logros.

De hoy en adelante: Ocúpate, deja de preocuparte, sé paciente y ve por lo que deseas.

Elizabeth López Lambarri

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