Cuando un ser humano nace, nace sin
creencias. Las creencias las deducimos de las
experiencias que comenzamos a tener
después de nacer: de lo que vemos, oímos o
vivimos. Así, muchas de las experiencias que
tenemos provienen de la infancia, de nuestro
entorno o de nuestras familias. Por ejemplo,
habiéndome criado en España, las voces altas
y ruidosas eran para mí algo normal, que se
aceptaba como parte de lo habitual, pero
cuando viví en Rusia descubrí que allí esas
mismas voces altas se consideraban de muy
mala educación.
Todos los seres humanos necesitamos

creencias. Las creencias son nuestros
cimientos y nos llevan a ver el mundo tal y
como lo vemos. Unas creencias fuertes
denotan unos cimientos sólidos. Cuestionar
nuestras creencias provoca incertidumbre,
inseguridad y dudas. Existen creencias en
todos los campos de la vida. Las podemos
agrupar en conceptos temáticos:

hay absoluta devoción a tu pareja, antes o
después tendrán dificultades.
Cuando las creencias no son obvias,
algunas personas las ignoran y siguen
adelante. Esto provoca problemas sin resolver
en las parejas.

La creencia de la familia perfecta.


Para que una pareja sea sólida y
estable, cada uno de sus miembros deberá
conocer sus propias creencias y compartirlas
con la otra persona a fin de facilitar la
comprensión mutua. Saber qué opina tu
pareja, aunque sea distinto de lo que tú creas,
te ayudará a comprender sus posturas y sus
opiniones. Eso no implica necesariamente que
tu pareja se vaya a convencer de que tus
creencias son las correctas, pero comprender
de dónde venís es un primer paso adelante en
el crecimiento en pareja.
¿Cómo puedes descubrir cuáles son
tus creencias, si algunas de ellas son
subconscientes? Yo recomiendo el siguiente
ejercicio que se puede hacer de manera
individual y después compartir sus resultados,
o algunos de ellos, con la pareja.
Durante un par de semanas, lleva
siempre contigo una libreta y un bolígrafo.
También puedes usar el sistema de grabación
del teléfono. Cada vez que te escuches
diciendo alguna de las siguientes frases:


anota lo que hayas dicho en tu libreta.
También puedes anotar todos los
pensamientos que tengas que comiencen por
esas mismas frases. Después de dos
semanas, repasa tus notas. Representarán
muchas, si no todas, tus creencias.
Una vez conozcas tus creencias,
comparte esa información a voluntad con tu
pareja. Intenta encontrar en qué se diferencian
sus creencias de las tuyas. Pero no las
cuestiones. Como primer paso, limítate a
reconocer tus creencias y las creencias de tu
pareja. Comprender cómo vemos el mundo es
un paso muy grande en el crecimiento
humano.Comprender cómo lo ve tu pareja te
puede explicar porqué a veces chocáis tanto.
Basándote en las creencias que has
identificado, pregúntate entonces: ¿cómo
espero comportarme en una relación? ¿Cuál

es para mí el comportamiento correcto?
¿Cómo espero que se comporte mi pareja?
¿En qué difiere su comportamiento de mis
expectativas? ¿Puedo vivir con esa diferencia
y aceptar que mi pareja se está comportando
según le parece correcto, según sus propias
creencias? ¿Cómo me comporto yo que choca
con las expectativas que mi pareja tiene de
mí? ¿Puede mi pareja vivir con la diferencia
que hay entre lo que espera y mi auténtico
comportamiento? Las respuestas a estas
preguntas te aclararán mucho dónde estáis tú
y tu pareja en vuestra relación.
La mayoría de las creencias no se
pueden cambiar a voluntad. Requieren de un
proceso más complejo. Es por eso que te
recomiendo que reconozcas tus creencias y
las de tu pareja y que trabajéis juntos en
aceptarlas. Si descubres una creencia en tu
pareja con la que no puedes convivir, intenta
explicarle tus motivos. Tu pareja los puede
aceptar o no. Debatir abiertamente las
creencias que están limitando vuestra relación
podría llevaros a una comprensión más
profunda del otro. Esa comprensión suele
resultar suficiente para desbloquear una
relación avance.
Si no resulta suficiente, esa creencia
que está bloqueando vuestro desarrollo, sea
una creencia tuya o de tu pareja, me temo que
no va a desaparecer por sí sola. Siempre
creará fricciones. Es muy importante ser
también conscientes de esta realidad. Una vez
lo sabéis, ambos deberéis decidir qué más
queréis hacer. En este punto, os podría
resultar de mucha utilidad contar con los
servicios de un humanólogo. El trabajo al que
nos dedicamos incluye ayudar a otros seres
humanos a identificar, cuestionar y cambiar
creencias de todo tipo.
En resumen, trabaja en tus creencias a
la par que tu pareja trabaja en las suyas.
Después compartidlas y comentadlas. Con
eso tal vez sea suficiente. Si descubrís que
seguís realmente atascados, solicitad a
vuestro humanólogo que os ayude. Después
de todo, toda creencia es personal y por ello
complicada de manejar
Mientras tanto, recuerda disfrutar de la
vida? de TODA ella.

Jessica J. Lockhart

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